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El ritual de la cata del vino sigue la siguiente secuencia:
- Vista … Color
- Olfato … Aroma
- Gusto … Sabor
Por la vista podemos apreciar, a través de su transparencia y brillantez, el estado del vino. Cualquier turbidez o veladura nos alerta y predispone al rechazo.
El olfato nos ofrece aromas agradables o desagradables, en cuyo caso ya podemos abandonarlo sin intentar llevar a la boca.
El gusto aparece cuando llevamos la copa de vino a nuestros labios. La lengua y las papilas gustativas denuncian si el vino tiene algún sabor desagradable, momento en el que el rechazo es instantáneo.
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