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| Documento del año 1370. |
La historia del vino comienza en Olite con el rey navarro Teobaldo I (1234-1253), sobrino de Sancho VII el Fuerte. Hombre romántico, soñador, poeta y trovador, llegó al trono del Reino desde la Champaña francesa, tierra de renombrados viñedos y evocadores vinos. Teobaldo impulsó la plantación de viñas en Olite e inició una unión con el vino que ha durado hasta nuestros días. La primera constancia documental de la relación de nuestro apellido Ochoa con el vino de Navarra se remonta al año 1370, cuando la reina Juana, esposa de Carlos II, ordena se pague a Ochoa de Ayanz, vinatero de Olite, 36 libras y 20 sueldos como pago de los 216,5 carapitos de vino que le había comprado (Archivo General de Navarra, Comptos, caja 26, nº 16,4). Ochoa de Ayanz fue alcalde de Olite, un personaje ilustre de la época que gozó del favor de los reyes. Alcalde de la localidad durante el reinado de Carlos II y confirmado en su cargo por Carlos III. Precisamente, Carlos III el Noble fue quien impulsó la construcción del Palacio Real de Olite y dio paso al siglo de oro de la localidad. Buen bebedor, exigió la crianza de buenos vinos. Aún se conservan restos de la vieja bodega de Ochoa de Ayanz, donde sus cubas se asentaban en piedras del antiguo anfiteatro romano, situado en el ‘Cerco de Dentro’ frente al alcázar.
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