|
|
Cosechas anteriores
Cosecha 2006.
Año vegetativo bueno, el calor de julio contribuyó a adelantar la maduración de la uva, que quedó compensada con las temperaturas casi otoñales de agosto. Fue un año muy sano, sin enfermedades, una cosecha moderada en cantidad y excelente en calidad. Observamos nuestras uvas a lo largo de todo el año y analizamos las fechas adecuadas para empezar la vendimia.
Una característica marcada de esta añada fue la excelente madurez fenólica de las variedades Merlot, Tempranillo y Cabernet Sauvignon y los potentes aromas de la Garnacha y del tardío Graciano.
La variedad Moscatel fue este año especialmente aromática, con matices cítricos que reafirman la gran versatilidad y complejidad de esta variedad.
Hay color, abundante aroma, potencial polifenólico, tanino y propiedades para elaborar jóvenes y envejecer tintos.
Cosecha 2005.
Fue un año vegetativo bueno, caracterizado por la ausencia de heladas inoportunas y una primavera lluviosa a la que siguió un verano destacado por la ausencia de precipitaciones. La sanidad estuvo presente en todo el ciclo vegetativo, ya que no hubo plagas ni enfermedades y los tratamientos preventivos fueron mínimos. La muy buena calidad de la uva compensó la escasez en el rendimiento.
La floración y el cuajado fueron excelentes en todas las variedades cultivadas por Ochoa en sus viñedos de Olite y Traibuenas. La sequía supuso que los granos de uva fueran menudos y la cantidad producida fue un 27% inferior a la del año anterior. La vendimia fue escalonada y se recogió cada variedad en su momento óptimo de madurez fenólica. Las fermentaciones se desarrollaron perfectamente y todo apunta hacia una calidad excelente en los vinos de esta cosecha 2005.
Cosecha 2004.
El viñedo, situado en un paraje muy seco, agradeció la nieve del invierno y unas lluvias regulares en primavera, desde la brotación hasta el envero. Estas lluvias favorecieron un desarrollo vegetativo equilibrado generando una tasa de cuajado correcta pero no elevada, lo que nos permitió obtener racimos de grano suelto. El verano no fue demasiado caluroso, lo que propició una buena y lenta maduración de todas las variedades.
Los meses de vendimia, septiembre y octubre, nos obsequiaron con un maravilloso tiempo que hizo madurar nuestras uvas de forma escalonada. Los racimos se recolectaron según su índice de madurez fenólica (piel y pepitas) y su riqueza glucométrica (para conocer el grado final del vino).
Cosecha 2003.
Esta vendimia merece una destacada mención por su climatología caprichosa e irregular que nos llevó a vigilar y controlar el proceso evolutivo de nuestros viñedos con una atención especial. Todos desconocíamos el verano tan hostil y seco que nos esperaba. El invierno con sus lluvias y alguna nevada fue magnífico por la recogida de aporte hídrico para el verano. La brotación, quizás algo temprana, una larga floración y un correcto cuajado dieron como resultado una cosecha superior.
Cosecha 2002.
El invierno transcurrió tranquilo con temperaturas suaves; la brotación se produjo a finales de abril y la lluvia fue bien acogida. En junio las temperaturas fueron altas y la floración y cuajado de la viña fue bueno. Las temperaturas frescas y el tiempo seco de los meses de julio y agosto hicieron que el ciclo vegetativo de la viña se adelantara unos diez días respecto al año anterior. A primeros de septiembre hubo ligeras lluvias que retrasaron el comienzo de la vendimia hasta el 23 de septiembre. La clave para obtener buenos vinos fue el seguimiento diario de maduración y el buen hacer del enólogo y su equipo con el resultado de vinos de gran calidad.
Cosecha 2001.
Una cosecha excepcional. Tras un invierno benigno, una primavera lluviosa con sus últimos días de mucho calor y un verano muy seco, la cosecha 2001 llegó a bodega con un volumen corto y una calidad impresionante, con un grado de sanidad impecable en todas las uvas. La fermentación alcohólica transcurrió perfectamente, y el sano estado con que la uva entró en bodega permitió su elaboración prácticamente sin aporte de sulfuroso.
El Tempranillo, la variedad principal y mayoritaria de nuestros viñedos, presentó un escaso rendimiento. Las uvas Cabernet-Sauvignon trajeron un volumen escaso, pero normal en esta variedad, y con una gran calidad. El Merlot ligó mal a causa de las altas temperaturas de finales de mayo, por lo que su producción fue especialmente corta, pero concentrada.
Cosecha 2000.
La cosecha de 2000 fue un buen año por la ausencia de heladas y adecuada climatología durante el periodo de reposo vegetativo. Obtuvimos una buena floración y formación de los racimos; la bonanza del clima provocó una explosión de racimos con una calidad extraordinaria.
| |
|